martes, 16 de marzo de 2010
Firmeza y equilibrio
Cuando logramos definirnos, saber qué queremos, quienes somos y para qué hemos elegido encarnarnos, entonces podemos delinear básicamente el propósito Universal, aquel que buscamos paso tras paso, cuando aún no vemos claramente lo que estamos creando.
Si sabemos qué y cómo queremos que sean las cosas, de qué lado pararnos, podemos delimitar nuestro Espacio, protegernos.
Y eso no es precisamente dejar de percibir la unidad, sino por el contrario, adentrarnos en ella.
Ver qué nos muestra el otro para cambiar, y qué quiero yo de mí, ante qué puedo decir NO cuando el otro manifiesta algo que para mí es primitivo, erróneo, que está fuera de la Ley Universal que empezamos a vivir.
La firmeza debe nacer adentro y expandirse hacia todo lo que somos: el Universo. Y ese Universo lo es todo, es cada ser humano, cada ser vivo, todo vive, y somos todo eso.
Sin firmeza no podemos crear en equilibrio, porque nuestra realidad en su naturaleza tenderá al equilibrio y nosotros quedaremos patas arriba si no llegamos a establecernos desde nuestro Ser, y no desde el Ego, esa parte que nos condena a la inseguridad.
Para lograr esa firmeza es importante comprometernos con ella.
Aquí estoy. Soy el Universo, el Universo vive en mí.
Aquí estamos. Somos el Universo, el Universo vive en nosotros.
lunes, 1 de marzo de 2010
Un juego

Somos la esencia divina, Dios, universo, vidA!, fuerza creadora, continuo milagro y VERDAD!
Un Juego:
Soy Dios, debo dar origen al primer hombre: perfecto, único.
Lo haré sublime, poderoso y radiante!
Tiene alas para desplegarlas y no quedar atrapado entre las densas redes del fondo del mar, pies para caminar firme, corazón para iluminar su camino y ver la inmensa luz que rodea todo su mundo...
Cuido hasta el último detalle, sabiendo que lo es todo, imagino su andar y su brillo, su destello a cada paso. Lo puede todo porque ES todo.
Ya es libre y sobrevuela sus mundos.
Qué lejos está...ya no lo veo...! (Por qué se aleja?)
Vuelvo a mí.
Qué bueno sería ser cómo él...pero si lo he creado no es acaso un brote de mí mismo?!
Cómo puede ser tan diferente a mí...
Podré crearme a mí mismo con el mismo afán?
Soy Dios?
O acaso esa maravilla que recientemente solté al viento ya se desvanece porque ni siquiera puedo sostenerlo...?
Y silencio
domingo, 21 de febrero de 2010
Nuestra Fuente Divina de Poder

Lo comprendemos desde adentro, desde el ser, desde quien somos realmente.
Me refiero a debilidad espiritual, a la negación, a no poder ni querer enfrentar cambios, aceptarnos creadores de nuestra propia realidad, hacernos cargo.
Alguna vez debemos tomar las riendas...
En las Escuelas de Misterios, aquellos antiguos centros de enseñanza a los cuales asistieron los filósofos para aprender cosas no comúnmente divulgadas fue estudiada la entera constitución, tanto del hombre como del universo. Es por esto que en los días del ministerio del Maestro Jesús, éste dijo a sus discípulos: a las multitudes yo les hablo en parábolas, mas a ustedes yo les revelo los Misterios.
Algunas veces se ha dividido al hombre en cuatro elementos; otras veces en cinco, pero generalmente, o se dio énfasis a los tres principios básicos, como lo hizo San Pablo, o se les presentó como siete. El método particular usado es secundario por el hecho de que todas las escrituras narran la mismísima historia de Dios o la Divinidad manifestando periódicamente una parte de sí mismo, una porción de Sus cualidades, para beneficio de toda la creación.
Eso es el porqué nosotros estamos aquí: para dar a nuestra chispa divina individual una oportunidad de ganar más experiencia por medio de lo que podemos llamar las jerarquías que la vida nos depara. Esa chispa divina es el pináculo más elevado de nuestro ser; pero en esta etapa de nuestra evolución tiene muchos compartimientos de varios grados de materialidad.
Puesto que es una ayuda comparar nuestra acostumbrada manera de ver al hombre y su naturaleza, con los métodos empleados por otras escrituras sagradas, vamos a extender el usual concepto triple, al séptuple.
Un ejemplo de esto se encuentra en el Katha-Upanishad, uno de los Trece Upanishads Principales (hay numerosos de menor importancia) que han sido traducidos del sánscrito al inglés por eruditos occidentales. Comprenden discursos sobre las antiguas tradiciones que han sido transmitidas para guía de la humanidad: la palabra upanishad quiere decir "sentarse junto a," es decir, prestar suma atención al narrador.
Aquí se emplea el símbolo de un carro para ilustrar la naturaleza del hombre.
El amo del carro es el Yo Divino; el conductor o cochero es la voluntad espiritual, la intuición; y las riendas representan la voluntad humana, la mente. Los caballos son los deseos y los sentidos; los caminos sobre los cuales los caballos arrastran el carro son los objetos de nuestros deseos sensuales, mientras que el carro mismo representa el cuerpo, el vehículo de nuestra personalidad en la Tierra.
Conoced al Yo (atma) como el amo sentado dentro del carro que es el cuerpo (sarira),
Conoced también a la comprensión (buddhi) como el cochero y a la mente (manas) como las riendas.
Quien es siempre de mente desenfrenada, desprovisto de verdadero entendimiento,
Sus deseos sensuales se tornan ingobernables como los caballos desenfrenados de un cochero.
Pero quien es siempre de mente refrenada, y tiene verdadero entendimiento,
Sus deseos sensuales son gobernables como los mansos caballos de un cochero.
Los deseos son superiores a los sentidos, la mente es superior a los deseos,
La intuición (entendimiento) es superior a la mente, y el gran Yo es superior a la intuición.
Simplemente expuesto, el hombre iluminado, el cochero, refrena a los caballos o deseos sensuales por la inteligente manipulación de las riendas, la mente, poniendo los sentidos bajo la guía de la intuición o ser espiritual, y manteniendo el carro sobre el curso señalado por el amo del mismo, el Yo Divino. Comprendemos inmediatamente que el hombre no está guiado solamente por su mente, sino que puede recibir, si quiere, la dirección y amparo de su Padre interno. En la medida en que nuestra voluntad humana obedece a los impulsos del cochero, será el servidor de las fuerzas espirituales de nuestra naturaleza; lo mismo que el cochero o aspecto intuitivo es el sirviente directo de la voluntad divina, el amo del carro.
Ahora bien, ¿qué significa todo esto? Viendo al hombre dentro de una visión más grande, el factor principal es que esta chispa de divinidad, el amo del carro, está en la raíz de todo esfuerzo evolutivo. Dentro del hombre está la capacidad de elegir; así podemos tener la certeza de que el camino en adelante, ya sea liso o escabroso, será el mismo camino de la experiencia que necesitamos para expresar nuestro poder divino...
Fuente: http://www.theosociety.org/pasadena/exhor-sp/ehs22.htm
sábado, 9 de enero de 2010
Aceptación!

Por qué nos mostramos tan reticentes a aceptar la realidad cuando nos sentimos agobiados, tristes, oprimidos, o simplemente insatisfechos...
Nos negamos a aceptar, a dejar fluir el curso de los acontecimientos porque nada encaja con nuestros parámetros de lo que deseamos para nosotros.
Nuestra mente proyecta deseos que parecen llenarnos de luz (falsa?), estamos dejándonos llevar por fantasías, pensamientos que van y vienen sin una base sólida, sin coherencia.
El contexto en el que habitamos resulta entonces tan hostil!!, y nos negamos a hacernos responsables.
Todo cuando acontece es reflejo de lo que aún no hemos logrado liberar: tanto nuestra luz como nuestras sombras.
Nos hemos olvidado de nuestro poder creador precisamente por no querer hacernos cargo de lo que sucede, o 'nos' sucede, porque esa energia creadora que es lo que somos, está siendo contaminada con nuestra carga, tanto emocional como mental.
Y desde el momento en que nos desentendemos de ese poder y nos identificamos con nuestra densidad, con todas nuestras emociones, nuestro cuerpo físico, nuestras preocupaciones, el tiempo..., terminamos colocándonos en lugar de víctimas, de desamparados.
Si no aceptamos nuestra realidad no nos estamos aceptando como luz creadora.
Trabajar para limpiarnos debe ser para crear mejor desde la perfección de la luz, aceptando el poder creador como propio, y aceptando así, ahora, nuestra realidad como lo mejor que por ahora podemos darnos, y dar.
Pero ya no podemos estar sintiéndonos desamparados o a la deriva, porque Dios, que es el poder creador, es en nosotros, y negarlo es negarnos a nosotros mismos y a todo lo que ES uno con nosotros.
Si no puedo aceptar un aspecto de mi realidad, entonces es evidente que no estoy dejando entrar el 100% de amor en mi corazón! No estoy aceptando a Dios...
El cambio en la realidad llegará, pero primero será por dentro, y va a llegar una vez que aprenda lo que la realidad me muestra de mí, y yo logre limpiarlo, por eso es muy importante estar más atentos que nunca a lo que se nos pide que aprendamos.
Permanecer mucho tiempo en una misma situación, en un mismo 'espacio-tiempo' de la vida, nos tiene que remitir a aprender de una vez por todas lo que debemos aprender de eso, sino estamos anclados allí, sin otra opción que la de resignarnos.
Por eso mismo tampoco sirve de nada irse de allí sin aprenderlo, huyendo, porque esa misma situación se repetirá porque nos la seguimos llevando.
Somos inherentes al cambio y urge que renovemos nuestra energía aprendiendo y soltando.
De esa manera estaremos más livianos y felices.
Debemos aprender a no escapar, así como a no anclarnos, estancarnos, el barco tiene que seguir su curso una vez pasada la tormenta. Pero tampoco podemos meternos en el mar picado sin saber siquiera usar el timón.
Nuestra realidad ha de mostrarnos lo que tenemos que cambiar, estemos despiertos.
Así podremos crear la nueva consciencia y unirnos en amor , siendo cada vez mas puros.
domingo, 3 de enero de 2010
[Tierra y Densidad: los tiempos que corren]
Este dibujo que realicé tiene que ver con un sueño que viví hace aproximadamente un año, y ahora lo traigo al presente porque me ayuda a comprender un poco mejor ésta época de transición que estamos viviendo, en la que el planeta necesita avanzar, en la que es necesario que alivianemos nuestra carga para que no se nos haga tan pesado el trayecto.
Representa el origen de la Tierra y la densidad.
Alguien a mi izquierda me contaba de manera telepática, y me mostraba - todo sucedía frente a nosotros como en un escenario - cómo es que se habia formado la Tierra como planeta denso: de una capa superior de energía se desprendió otra que se ubica más abajo de esa, donde habitamos, pero lo interesante era que en este sueño ese ser me comentaba sobre una tercera capa mucho mas densa, energía que se estaba desprendiendo y formando una nueva capa, pesada, fangosa, donde recuerdo tener la sensación de no poder siquiera respirar bien.
Este último tiempo se asemeja a esa última capa, nos encuentra como perdidos en la niebla, buscándonos, sin muchas ganas terrestres de nada, y nuestros cuerpos fisicos estan manifestando la respuesta a todo eso: nuestras emociones y mente hacen estragos frente a lo no elaborado, a lo más denso que aún cargamos, lo que nos duele, o molesta, y nos demuestra cuánto nos identificamos aún con nuestro ego más que con nuestra esencia.
Seguimos creyendo que somos aquello que hemos fabricado para sobrevivir, y nos olvidamos que somos lo que somos, Somos, esencialmente, divinidad, energía. Algo verdaderamente maravilloso, tanto que no podemos asimilarlo.
No podemos porque lo vemos justamente como aquello a lo que debemos llegar, y no como aquello desde donde debemos partir. Es algo en lo que buscamos 'creer', en lugar de ser simplemente eso.
Toda nuestra carga personal nos ralenta la marcha a nuestra propia liberación. Si ignoramos los signos en lugar de buscar las causas de ellos (Ej: ¿por qué me enfermo?), generamos consecuencias atroces, una acumulacion de carga que en estos tiempos no es conveniente ni fácil de llevar.
Estamos caminando cuesta arriba sobre tierra pantanosa, nos agotamos fácilmente, ya no nos sentimos como antes cuando caminabamos sobre tierra firme ...
Es sumamente necesario dejar el equipaje que ya no nos sirve.
Miremos dentro en qué y cómo colaboramos: qué no aceptamos, qué no nos perdonamos, qué no disfrutamos, todo aquello que nos aleja de la unica verdad, el instante presente, el aquí y ahora.
No hay Tiempo: no es que debemos actuar rápido o despacio, simplemente eso, no hay tiempo, el ahora es lo que cuenta (lo apliquemos o no), disfrutemos ahora, aceptemos ahora, perdonemos ahora.
Cuántos más seamos lograremos generar más luz, más energía liviana que nos ayude y nos impulse unos a otros a crecer en nuestra evolución, a darnos la mano que necesitemos cuando la niebla nos obstruya el camino.

