
Por qué nos mostramos tan reticentes a aceptar la realidad cuando nos sentimos agobiados, tristes, oprimidos, o simplemente insatisfechos...
Nos negamos a aceptar, a dejar fluir el curso de los acontecimientos porque nada encaja con nuestros parámetros de lo que deseamos para nosotros.
Nuestra mente proyecta deseos que parecen llenarnos de luz (falsa?), estamos dejándonos llevar por fantasías, pensamientos que van y vienen sin una base sólida, sin coherencia.
El contexto en el que habitamos resulta entonces tan hostil!!, y nos negamos a hacernos responsables.
Todo cuando acontece es reflejo de lo que aún no hemos logrado liberar: tanto nuestra luz como nuestras sombras.
Nos hemos olvidado de nuestro poder creador precisamente por no querer hacernos cargo de lo que sucede, o 'nos' sucede, porque esa energia creadora que es lo que somos, está siendo contaminada con nuestra carga, tanto emocional como mental.
Y desde el momento en que nos desentendemos de ese poder y nos identificamos con nuestra densidad, con todas nuestras emociones, nuestro cuerpo físico, nuestras preocupaciones, el tiempo..., terminamos colocándonos en lugar de víctimas, de desamparados.
Si no aceptamos nuestra realidad no nos estamos aceptando como luz creadora.
Trabajar para limpiarnos debe ser para crear mejor desde la perfección de la luz, aceptando el poder creador como propio, y aceptando así, ahora, nuestra realidad como lo mejor que por ahora podemos darnos, y dar.
Pero ya no podemos estar sintiéndonos desamparados o a la deriva, porque Dios, que es el poder creador, es en nosotros, y negarlo es negarnos a nosotros mismos y a todo lo que ES uno con nosotros.
Si no puedo aceptar un aspecto de mi realidad, entonces es evidente que no estoy dejando entrar el 100% de amor en mi corazón! No estoy aceptando a Dios...
El cambio en la realidad llegará, pero primero será por dentro, y va a llegar una vez que aprenda lo que la realidad me muestra de mí, y yo logre limpiarlo, por eso es muy importante estar más atentos que nunca a lo que se nos pide que aprendamos.
Permanecer mucho tiempo en una misma situación, en un mismo 'espacio-tiempo' de la vida, nos tiene que remitir a aprender de una vez por todas lo que debemos aprender de eso, sino estamos anclados allí, sin otra opción que la de resignarnos.
Por eso mismo tampoco sirve de nada irse de allí sin aprenderlo, huyendo, porque esa misma situación se repetirá porque nos la seguimos llevando.
Somos inherentes al cambio y urge que renovemos nuestra energía aprendiendo y soltando.
De esa manera estaremos más livianos y felices.
Debemos aprender a no escapar, así como a no anclarnos, estancarnos, el barco tiene que seguir su curso una vez pasada la tormenta. Pero tampoco podemos meternos en el mar picado sin saber siquiera usar el timón.
Nuestra realidad ha de mostrarnos lo que tenemos que cambiar, estemos despiertos.
Así podremos crear la nueva consciencia y unirnos en amor , siendo cada vez mas puros.